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El mal uso de los espacios de estacionamiento en tu condominio

Es muy común que los espacios destinados para el estacionamiento dentro de un condominio sean uno de los temas más conflictivos que sufre cada uno de los vecinos y por su puesto el administrador. Por una parte, los estacionamientos se transforman en un circuito de carreras, propietarios o arrendatarios aprovechan cualquier espacio vacío para parquear su auto. Y por el otro lado, el administrador lucha cada día con los reclamos y las quejas de los espacios utilizados de manera abusiva o incluso a tener que advertir a los copropietarios que no utilicen espacios ajenos, lo que sin duda, es lo que se vive en los condominios.

Ahora, siempre es importante al momento de adquirir tu bien exclusivo (tu vivienda) dentro del Régimen de Propiedad Horizontal, es esencial revisar las escrituras de compraventa, el contrato de arrendamiento de ser el caso y la escritura de Propiedad Horizontal, esto con el ánimo de asegurar y verificar si el espacio de estacionamiento es un bien exclusivo o determinado como bien común.

En el primer caso, lógicamente nadie a excepción del propietario o arrendatario puede usar el espacio de estacionamiento. En el segundo caso, al ser parte de los bienes comunes del condominio, puede ser usado por cada uno de los copropietarios. Sin embargo, aquí llegamos a que, parte de tener una saludable convivencia es tener normas y reglas claras sobre el correcto uso de aquellos espacios, recordando las prohibiciones que nos determina el Reglamento General a la Ley de Propiedad Horizontal, en su artículo 12, b) enfatizando a que no se puede “Hacer uso abusivo de los bienes comunes o contrario a su destino natural u obstaculizar de algún modo el legítimo derecho y uso de los demás;”

Por ende, cada uno de los copropietarios o sus arrendatarios deberán respetar la asignación, estado y naturaleza de los espacios de estacionamiento, por consiguiente, se abstendrán de:
1. Ocupar estacionamientos ajenos.
2. Estacionarse fuera del espacio delimitado.
3. Obstruir la entrada o salida de otros vehículos.
4. Realizar construcciones de cualquier tipo dentro del espacio de estacionamiento.
5. Ocupar estacionamientos determinados como comunes de manera definitiva o exclusiva, olvidando el derecho de que pueda ser usado por otro copropietario.
6. Utilizar los espacios de estacionamiento establecido para “visitas” como una extensión de tu propio espacio.
7. Destinar los espacios de estacionamiento como áreas de almacenamiento de basura o desperdicios.

En última instancia, resolver el problema del mal uso de los espacios de estacionamiento en los condominios requiere un esfuerzo conjunto de todos los copropietarios y la administración del condominio. Se deberá imponer sanciones o multas aquellos vecinos por el mal uso de los estacionamientos, implementar un sistema de vigilancia para monitorear el uso de los espacios, juntos se podrá trabajar en la elaboración de un Reglamento Interno bien estructurado, basado en la normativa de propiedad horizontal, además de fomentar la conciencia, promover el respeto mutuo y por qué no, organizar talleres o capacitaciones dirigido a todo el condominio, donde se destaque como el mal uso de los estacionamientos puede afectar la calidad de vida en el condominio, con ello podemos crear un entorno donde todos los vecinos puedan disfrutar de un acceso equitativo y ordenado a los espacios de estacionamiento.

Para más información de temas de convivencia visita: www.fundacionbienestar.org.ec 

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¿Cómo mediar un conflicto entre vecinos dentro de un condominio?

Según el Capítulo VIII del Reglamento General de la Ley de Propiedad Horizontal, salvo los procedimientos específicos detallados en la norma de la materia, cualquier controversia que surja entre los copropietarios o usuarios de condominio pueden ser sometidos a un procedimiento conciliatorio verbal, breve y sumario, ante uno de los órganos de administración del condominio.

Siendo el administrador del condominio uno de los órganos, es necesario que quien ejerza esta función esté claro del papel que desempeñaría como promotor de acuerdos y de la resolución de conflictos vecinales.

Con este antecedente y, a propósito de la coyuntura que vive el país, revisemos algunos consejos para resolver un conflicto de manera eficaz y sostenible.

Dialogar es la base, pero no lo es todo: Partamos de que dialogar no es exponer mis caprichos y escuchar los caprichos del otro. Esta recurrente confusión es la causante del escalamiento del conflicto y de posiciones cada vez más cerradas.

En estos días hemos escuchado tantas veces la palabra “diálogo” que resuena en nuestras cabezas como un mantra. Desde todos los sectores se habla del diálogo y se lo pondera como una solución, cuasi mágica, a problemas estructurales cuya real cura necesita más que una mesa, dos sillas y buena voluntad. Cuando se trata de resolver un conflicto, dialogar deja de ser una acción concreta y se vuelve un proceso complejo y sistemático orientado a explorar opciones factibles y racionales que satisfagan las necesidades de las partes. Por ello, el sentarse en una mesa debe ser el resultado de acciones previas inteligentemente guiadas para llegar a presentar una propuesta que construya valor, confiando que la otra parte hará lo propio.

Preparar el terreno de la mediación: Antes de dialogar debemos haber preparado el terreno para que esto sea efectivo. Compromisos de dar, hacer o no hacer pueden ser los primeros actos de buena fe que se deben cumplir antes de llegar a una mesa. No asumamos que solo por el hecho de ponerse frente a frente las partes en conflicto van a solucionar sus problemas. Estas deben haberse demostrado mutuamente que tienen la intención de solucionar sus problemas y que están dispuestas a trabajar por ello.

No comprometas tu probidad como mediador: Si vas a intervenir como mediador debes cuidar que acciones sean, y se vean, siempre en beneficio del acuerdo y no solo de una de las partes.

La base de todo buen acuerdo es la confianza: Tanto entre las partes, como de las partes hacia el mediador, la confianza es la piedra angular sobre la que se construye un acuerdo. Si ya existe, cuídala. Si no, constrúyela. Recuerda que las partes no van a mediar entre ellas sin saber que pueden confiar la una en la otra. De igual forma, las partes en conflicto no permitirán que tú sigas mediando el conflicto si perciben un sesgo o mala fe de tu parte.

El mediar en un conflicto vecinal deber ser asumido con mucha responsabilidad y cuidado. Ten en cuenta que la calidad de vida de tus vecinos está en juego. 

 

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Acciones para fomentar una buena convivencia

Las relaciones sociales y, dentro de ellas, las relaciones vecinales constituyen uno de los aspectos que más inciden en la calidad de vida de las personas. Los ambientes en los que nos desenvolvemos, así como las personas con quienes compartimos nuestro tiempo y nuestros espacios influyen positiva o negativamente en el desarrollo de nuestras actividades y, en muchos casos, determinan la satisfacción que sentimos respecto a la vida.

Fuera de los ambientes laborales, nuestra casa o departamento es el espacio en el que mayor tiempo pasamos y nuestros vecinos son las personas con quienes, nos guste o no, compartimos el día a día. Por esta razón, lograr mantener una convivencia saludable dentro de los condominios y conjuntos habitacionales resulta fundamental para contribuir a mejorar nuestra calidad de vida.

Alineados a nuestro propósito de construir comunidad alrededor de la vivienda y con el objetivo de contribuir a lograr espacios de sana convivencia, desde Fundación Bien-Estar en esta ocasión te presentamos algunas recomendaciones para fomentar una buena convivencia vecinal:

Participa en las actividades condominiales, como reuniones, asambleas, mingas o actos sociales y culturales. Estos espacios promueven la interacción entre vecinos y permiten conocer a las personas con quienes convives. Estrechar los lazos vecinales, a su vez, genera empatía entre las personas, facilita la resolución de posibles conflictos y promueve espacios más seguros para todos.

Informa con anticipación sobre las actividades que vayas a realizar y que puedan afectar a tus vecinos de alguna manera. Tales como: obras de remodelación o reuniones en las que causarás ruido.

Modera los ruidos y evita la contaminación sonora innecesaria. Toma en cuenta que dentro de tu condominio viven personas mayores o enfermas y niños pequeños que necesitan descansar.

Sé responsable con la tenencia de tus mascotas. Los animalitos llegan a formar parte de la familia y su educación y buen comportamiento son de tu absoluta responsabilidad. Enséñales a no hacer ruido, recoge sus desechos y paséalos siempre con correa para evitar accidentes o molestias a otras personas de tu condominio.

Cuida las áreas comunales de tu edificio o conjunto habitacional. Recuerda que estos espacios son de todos y, por tanto, además del derecho a utilizarlos, también compartes la responsabilidad de mantenerlos.

Practica buenos modales y la amabilidad con todos tus vecinos, en especial con las personas de la tercera edad y con quienes posean alguna discapacidad. Sé un buen vecino y mantente siempre dispuesto a colaborar y prestar ayuda a quien lo necesite.

Paga puntualmente las expensas y cuotas establecidas en tu edificio o conjunto habitacional. El pago puntual de estos rubros permite a la Administración desempeñar su trabajo para el buen funcionamiento de todo el condominio.

Involúcrate en las actividades condominiales, colabora con la directiva y administración, propón alternativas de solución a los problemas existentes y, en general, mantente atendo y dispuesto a colaborar para contribuir al buen desempeño de la vida en el condominio.

El cumplimiento de estas sencillas pero importantes acciones promueven el desarrollo de relaciones saludables entre vecinos y facilitan la buena convivencia dentro de los conjuntos habitacionales o condominios. Recuerda que al vivir bajo el régimen de propiedad horizontal compartes derechos, pero también obligaciones y lograr espacios de buena vecindad es responsabilidad de todos los copropietarios.