Categorías
Blog

La importancia de mejorar nuestra convivencia y hábitat en la sociedad

En la actualidad, la sociedad enfrenta retos significativos en la búsqueda de un equilibrio entre, la sana convivencia y el desarrollo del hábitat. Estos son dos pilares fundamentales que determinan no solo la calidad de vida de las personas, sino también el futuro de las comunidades y del planeta. Es importante mejorar nuestra convivencia y hábitat para el desarrollo sostenible y el bienestar social.

Sin duda alguna, es evidente que hubo un cambio relativo en el comportamiento e interacción social luego del confinamiento al que fuimos obligados por la presencia y contagio del COVID-19 (SARS-CoV-2), el avance tecnológico, la industria y la automatización en general que crece día a día de forma inexorable, obligó a las personas a buscar otros caminos. Ahora, puede ser un arma de doble filo esta nueva “rutina” … buena o mala. Lo que si sabemos es que, como sociedad, nos hemos olvidado de nuestro medio ambiente, somos testigos de lo importante que es manejar adecuadamente de los recursos naturales, siendo esto un factor clave para tener un hábitat adecuado. En Ecuador atravesamos una crisis energética, lo que ha limitado varias actividades económicas y sociales, causando solo daños en el desarrollo de la sociedad, por eso, la necesidad de construir un hábitat sostenible, que promueva un equilibrio entre el crecimiento económico y la conservación del medio ambiente. 

Lastimosamente, podemos ver que nuestra sociedad está llena de personas “conectadas” a un celular, atentos todo el día a sus pantallas, olvidando por completo lo que significar convivir, portándonos completamente indiferentes con lo que sucede a nuestro alrededor, preferimos grabar acciones y publicar por unos cuantos “likes” acontecimientos y actividades que llaman la atención, antes que actuar y ayudar si es necesario. Si tan solo por unos instantes alzáramos la mirada a nuestro alrededor, con nuestros propios ojos, veríamos lo que realmente sucede en nuestra sociedad y eventualmente haríamos algo para mejorarla.

Por esto y por la ola de inseguridad que el país actualmente está sufriendo, mejorar la convivencia y nuestro hábitat nos permitiría vivir mejor y recuperar nuestra calidad de vida, desde los valores y a través de los principios. Un hábitat adecuado, promueve una convivencia sana, ya que las personas que viven en entornos saludables tienen mejores condiciones para relacionarse positivamente.

Por otro lado, una sana convivencia en la sociedad ayuda a gestionar los recursos y el entorno de manera equitativa, garantizando que el hábitat sea preservado y compartido de manera justa, todo esto no permitirá desarrollarnos mejor como personas, convivir con los demás, aceptar nuestra naturaleza humana y reconocernos como seres sociables. Cuando las personas valoran el respeto mutuo y el bien común, tienden a cuidar su entorno, adoptando prácticas sostenibles y participando en la conservación de los recursos. De esta manera, se establece un ciclo positivo en el que el bienestar del hábitat y la convivencia se refuerzan mutuamente. Es necesario aprender a convivir como sociedad y cuidar nuestro hábitat, porque esto implica aprender a proyectarse y sobrevivir en la comunidad que se desarrolla el individuo, al mismo tiempo que se interrelaciona con otros a través de sus intereses y objetivos. Como seres sociales, el proceso de convivencia o los acuerdos para la convivencia ocurren durante toda la vida del ser humano y se caracteriza por toda la influencia que tienen los grupos sociales en los individuos. Es debido a esto que las personas pueden en esta interacción continua adquirir un desarrollo sano dentro de la sociedad.

Por lo expuesto, debe ser prioridad mejorar nuestra convivencia, nuestras acciones y proceder pueden tener un impacto, negativo o positivo, fuerte y directo en nuestro alrededor. La buena convivencia social está basada en valores como el respeto, la tolerancia y uno de los más importantes, la empatía: ponerse en el lugar del otro y poder entender cómo piensan y que sienten las demás personas. Esto es indispensable para la convivencia, porque los valores se reflejan en nuestro comportamiento y condiciona nuestra relación con los demás. La forma en la que obramos puede ser determinante en la calidad de vida de los demás, todos necesitamos de otras personas para poder vivir. Desde nuestras actividades más sencillas, todo lo que hacemos depende y está condicionado por la calidad de las relaciones que tenemos con otros seres humanos.

En conclusión, una sana convivencia en un hábitat adecuado es esencial para la estabilidad social, el desarrollo sostenible y el bienestar a largo plazo de la humanidad y el planeta. Cuidar el hábitat y fomentar la sana convivencia, permite que las futuras generaciones hereden un mundo habitable, saludable y equilibrado.

Para más información de temas de convivencia ingresa a: www.fundacionbienestar.org.ec y conoce nuestro programa Mejores Vecinos.

Categorías
Blog

Acciones para fomentar una buena convivencia

Las relaciones sociales y, dentro de ellas, las relaciones vecinales constituyen uno de los aspectos que más inciden en la calidad de vida de las personas. Los ambientes en los que nos desenvolvemos, así como las personas con quienes compartimos nuestro tiempo y nuestros espacios influyen positiva o negativamente en el desarrollo de nuestras actividades y, en muchos casos, determinan la satisfacción que sentimos respecto a la vida.

Fuera de los ambientes laborales, nuestra casa o departamento es el espacio en el que mayor tiempo pasamos y nuestros vecinos son las personas con quienes, nos guste o no, compartimos el día a día. Por esta razón, lograr mantener una convivencia saludable dentro de los condominios y conjuntos habitacionales resulta fundamental para contribuir a mejorar nuestra calidad de vida.

Alineados a nuestro propósito de construir comunidad alrededor de la vivienda y con el objetivo de contribuir a lograr espacios de sana convivencia, desde Fundación Bien-Estar en esta ocasión te presentamos algunas recomendaciones para fomentar una buena convivencia vecinal:

Participa en las actividades condominiales, como reuniones, asambleas, mingas o actos sociales y culturales. Estos espacios promueven la interacción entre vecinos y permiten conocer a las personas con quienes convives. Estrechar los lazos vecinales, a su vez, genera empatía entre las personas, facilita la resolución de posibles conflictos y promueve espacios más seguros para todos.

Informa con anticipación sobre las actividades que vayas a realizar y que puedan afectar a tus vecinos de alguna manera. Tales como: obras de remodelación o reuniones en las que causarás ruido.

Modera los ruidos y evita la contaminación sonora innecesaria. Toma en cuenta que dentro de tu condominio viven personas mayores o enfermas y niños pequeños que necesitan descansar.

Sé responsable con la tenencia de tus mascotas. Los animalitos llegan a formar parte de la familia y su educación y buen comportamiento son de tu absoluta responsabilidad. Enséñales a no hacer ruido, recoge sus desechos y paséalos siempre con correa para evitar accidentes o molestias a otras personas de tu condominio.

Cuida las áreas comunales de tu edificio o conjunto habitacional. Recuerda que estos espacios son de todos y, por tanto, además del derecho a utilizarlos, también compartes la responsabilidad de mantenerlos.

Practica buenos modales y la amabilidad con todos tus vecinos, en especial con las personas de la tercera edad y con quienes posean alguna discapacidad. Sé un buen vecino y mantente siempre dispuesto a colaborar y prestar ayuda a quien lo necesite.

Paga puntualmente las expensas y cuotas establecidas en tu edificio o conjunto habitacional. El pago puntual de estos rubros permite a la Administración desempeñar su trabajo para el buen funcionamiento de todo el condominio.

Involúcrate en las actividades condominiales, colabora con la directiva y administración, propón alternativas de solución a los problemas existentes y, en general, mantente atendo y dispuesto a colaborar para contribuir al buen desempeño de la vida en el condominio.

El cumplimiento de estas sencillas pero importantes acciones promueven el desarrollo de relaciones saludables entre vecinos y facilitan la buena convivencia dentro de los conjuntos habitacionales o condominios. Recuerda que al vivir bajo el régimen de propiedad horizontal compartes derechos, pero también obligaciones y lograr espacios de buena vecindad es responsabilidad de todos los copropietarios.

Categorías
Blog

¿Un buen vecino se nace o se hace?

A ser un buen vecino se aprende, no se nace siéndolo. Se logra ser un buen vecino aplicando reglas y normas de conducta que favorecen la creación de hábitos de convivencia saludables y sostenibles en el tiempo. En términos generales, un buen vecino es aquella persona que se identifica con el lugar en el que vive y por ello actúa responsable y activamente con la comunidad que lo rodea.

Es muy común que exista una idea equivocada respecto a las características que distinguen a buen vecino. Generalmente, se asocia como positivo un comportamiento pasivo e indiferente. Es decir, a menudo se cree que un buen vecino es una persona que no participa, que se encierra en su casa o departamento, hace silencio, aguanta los abusos sin denunciarlos y, en general, es invisible para su comunidad. No molesta.

Sin embargo y muy por el contrario, un buen vecino es aquella persona que se siente parte de la comunidad de la que forma parte y por ello participa activamente en las decisiones y actividades del condominio o conjunto residencial en el que habita. Un buen vecino, se involucra e identifica con su comunidad, de esta manera, construye relaciones saludables y duraderas con las personas con quienes convive.

Importancia de la buena vecindad

Los vecinos son personas con quienes, queramos o no, convivimos a diario. Por eso es necesario desarrollar y mantener relaciones saludables que faciliten la convivencia del día a día, así como, que permitan afrontar de forma colaborativa los problemas comunes y apoyarse para encontrar soluciones mutuamente satisfactorias.

Adicionalmente, una buena relación vecinal estimula el desarrollo de empatía con las personas que nos rodean y genera un sentimiento de familiaridad. El sentirse parte de una comunidad permite asumir responsabilidades y compartir derechos y obligaciones con un objetivo de bienestar común. De esta manera, es posible desarrollar relaciones respetuosas e incluso lazos afectivos que permitirán afrontar eventualidades o emergencias de forma más efectiva y beneficiosa para todos.

Comportamiento de un buen vecino

Como se explicó en los párrafos anteriores, no se nace siendo buen vecino, sino que, se aprende a serlo por medio de la adopción de comportamientos y códigos de conducta que favorecen la convivencia y la buena vecindad. A continuación enlistamos algunos comportamientos concretos que podemos empezar a aplicar para mejorar como vecinos.

  • Pagar puntualmente las expensas, alícuotas, cuotas extraordinarias y demás valores de pago obligatorio que permiten mantener y administrar los espacios comunes del conjunto habitacional.
  • Colocar la basura en los lugares destinados para hacerlo y respetar los horarios establecidos para evitar contaminación o suciedad que puedan incomodar a los vecinos o a sí mismo.
  • Controlar y evitar hacer ruidos excesivos o innecesarios, principalmente en horas de la noche y madrugada. De esta manera se respeta la necesidad de silencio y tranquilidad que los vecinos necesitan en sus hogares.
  • Si tiene mascotas, actuar responsablemente con el cuidado de las mismas de manera que su presencia en el condominio no cause molestias a los vecinos. Para ello, por ejemplo, se debe recoger los desechos y educarlas para no hacer ruido.
  • Participar activamente en las reuniones y asambleas convocadas por la administración y/o directiva del condominio. De esta manera, se mantiene al tanto de las necesidades comunes y colabora para encontrar soluciones mutuamente beneficiosas para todos los vecinos.
  • Escuchar las necesidades de las otras personas, respetar los criterios distintos y procurar llegar a acuerdos.
  • Proponer iniciativas que puedan ayudar a mejorar la vida de toda la comunidad.
  • Asumir responsabilidades dentro del condominio. Evaluar las decisiones tomadas y proponer cambios o acciones correctivas si es necesario.

Recuerda empezar a aplicar los comportamientos explicados. Su práctica continua los convertirá en hábitos saludables para la convivencia dentro de tu conjunto habitacional o condominio. Ser un mejor vecino te beneficiará a ti y a tu comunidad. Desarrollando empatía para con tus vecinos desarrollarás también la capacidad de adaptarte a entornos nuevos, de respetar la diferencia y, en general, mejorará tus relaciones con las personas que te rodean.